Diseñamos la marca, escribimos el código y dejamos el sitio funcionando en producción. No armamos plantillas compradas ni entregamos un archivo para que otro lo publique.
Cada sitio se diseña para la marca: tipografía, color, ritmo y piezas gráficas. No partimos de un tema comprado ni de un constructor visual.
Lo programamos nosotros. Eso permite que el sitio cargue rápido, que se pueda cambiar de verdad y que no dependa de una licencia anual de plugins.
Dejamos el dominio apuntando, el certificado emitido y el sitio en línea. Si el dominio ya existe, migramos sin cortar el correo.
Escribimos lo que la página necesita decir. Un sitio bien diseñado con textos vacíos no convierte ni se posiciona.
Contador propio de visitas, sin cookies y sin identificar a nadie. Sin banner de consentimiento, porque no hay nada que consentir.
Cambios de contenido, respaldo, monitoreo y actualizaciones. Es opcional y se contrata aparte.
Un sitio que se ve bien pero que ningún buscador puede leer es un folleto con URL.
Lo tratamos como parte del trabajo, no como un servicio adicional: robots.txt que responde texto plano de verdad, sitemap.xml con las páginas que sí se pueden indexar, canonical propia en cada página —en un sitio de una sola página todas las rutas heredan la de la portada y se declaran copia de ella, que es la forma más silenciosa de no indexarse nunca— y contenido en el HTML, no solo dibujado por JavaScript.
Y damos el sitio de alta en Search Console, que es donde se ve si Google efectivamente lo rastreó.
Todo sitio con un formulario de contacto trata datos personales. Lo dejamos cumpliendo desde el lanzamiento: política de privacidad escrita para ese negocio, casilla de consentimiento desmarcada que bloquea el envío, canal para recibir solicitudes y los plazos de conservación efectivamente implementados.
Sitios estáticos o aplicaciones en React y Next.js, alojados en Firebase Hosting con la región en Santiago. Elegimos infraestructura que cueste poco de mantener: un sitio que genera una factura mensual alta acaba apagado.
El código queda en un repositorio del cliente. Si algún día trabaja con otro equipo, se lleva el sitio entero.
Depende de tres cosas: cuántas páginas y funcionalidades tiene, si hay que crear la identidad visual o ya existe, y si necesita sistemas conectados como pagos, reservas o inventario. Un microsite de una página y una plataforma con cuentas de usuario no se cotizan igual. Preferimos revisar el caso y entregar un valor cerrado antes de empezar, en vez de publicar un rango que no se parece a ningún proyecto real.
Un sitio de pocas páginas con la marca ya definida se hace en semanas; uno que incluye identidad visual, textos nuevos y sistemas conectados toma más. Lo que más alarga los plazos no suele ser el desarrollo, sino la espera de contenidos: textos, fotos y datos del negocio.
No por defecto. Programamos los sitios nosotros, lo que evita depender de plugins con licencia anual y de actualizaciones que rompen el diseño. Trabajamos con WordPress cuando el cliente ya lo tiene y quiere conservarlo, o cuando necesita editar contenido a diario sin pasar por nosotros.
Sí. El dominio se registra a nombre del cliente y el código queda en un repositorio suyo. Si en el futuro trabaja con otro equipo, se lleva el sitio completo sin depender de nosotros.
Incluye las bases técnicas para que Google pueda rastrear e indexar el sitio: robots.txt, sitemap, canonical por página, contenido legible sin JavaScript, metadatos y alta en Search Console. Eso es la condición para aparecer. Posicionarse por términos competidos además requiere publicar contenido en el tiempo, y eso se trabaja aparte.
Sí. Trabajamos con clientes de todo Chile y también fuera del país; el proceso es a distancia, con reuniones por videollamada y avances revisables en línea.
Partimos por entender el problema, no por vender una solución. Revisamos lo que tienes y te decimos qué haría falta.
ConversemosRespondemos rápido y sin compromiso.